Llanto por un amigo
Has caído en batalla, Oh amigo. Unidos desde hace mucho, en la casa de Israel. Viste mi llamado y no tardaste en despojarte de tus armas, de tu honra, de tu realeza. Me defendiste, Hicimos pacto Pero no pudiste renunciar a tu parentela e ir en pos de lo que Dios nos tenía preparado. Hoy lloro tu ausencia y tu caída en batalla. Sólo queda tu hijo Mefiboset (tu descendencia lisiada) para sentar a mi mesa y acordarme de todas esas veces que me defendiste frente a tu turbado padre. Amigo mío, separados de manera violenta nuestras vidas han sido. Anhelo hacerte el bien en tu ausencia y con mi corazón desolado. Dulce fue tu cariño y lealtad. Pero no bastan los pactos ni las valientes defensas ni el tiempo juntos para estar con el ungido. Hay que renunciar a la casa de la muerte pues no se puede vivir en la casa de ungido y en la casa de la iniquidad al mismo tiempo. Pues la casa de Saúl es influencia cultural y espiritual que nos separa e impide vivir con el Rey, sentados para siempre a su...