UN MENSAJE IMPOPULAR PARA LA PRESENTE GENERACIÓN!




Desde niño escuche las bondades y justificaciones para que se diera la "reforma protestante". Los excesos del liderazgo, la corrupción, la idolatría y crisis transversal formaron el cuadro perfecto para que personas muy valientes como Lutero colocaran verdades divinas en un escenario que se habían perdido.

Reconociendo todo lo anterior podemos ver que hemos experimentado algo "anormal", es decir, ya desde ahí, la Iglesia protestante, guardián de la fe y doctrina ha vivido en una anormalidad aún teniendo verdades acordes a la escritura.

Señalo "anormal" porque, aunque las causas fueran completamente justificadas para este mover del que hablo es indesmentible que aquí algo se quebró, y es el "principio de autoridad". Desde ahí no se formó una sola congregación que asimilara en verdad la palabra de Dios sino que se formaron hasta el día de hoy un sin fin de congregaciones, grupos, teologías, escuelas y líneas teológicas.

Muchos exaltan la "interpretación privada" de la biblia como un premio ganado fruto de la traducción de la escritura al idioma popular. Pero esa interpretación privada sigue quebrando el principio de autoridad que nos mantiene lejos de la unanimidad y como consecuencia poca efectividad como pueblo de Dios.

Nuestras bibliotecas y librerías se han llenado de lecturas de "experiencias" personales de hermanos y hermanas que vivieron  algo con Dios, pero irrepetible.

Cuando alguien nuevo en Cristo tiene hambre por Dios y aprender de su palabra lo hemos dirigido a leer experiencias de otros. El problema aquí es que cada experiencia se transforma en un dogma o camino a seguir y establece principios que siguen haciendo y reafirmando la "interpretación privada", la "experiencia personal", la "salvación personal" y la exaltación del individuo cristiano con un poderoso don y ministerio de Dios para cumplir su misión sobre esta tierra.

La pregunta es: ¿Por qué este paradigma no ha traído los resultados deseados?, ¿Porque vemos cada cierto tiempo levantarse hermanos y hermanas con unción pero no a la Iglesia en una ciudad?

Vemos muchos individuos y muy poco cuerpo de Cristo.

Creo que una de las respuestas es sencilla: Estamos viendo el resultado de un cristianismo que muchas veces ha quebrado el principio de autoridad y ha exaltado la experiencia personal sin avanzar a lo colectivo. Sin alinearse con una visión corporativa y sin reconocer las gracias que Dios ha puesto en su Iglesia para gobernar.

Por otro lado: “Las multitudes "aduladoras" no son garantía de nada. Miles de personas adorando a Dios viviendo bajo su propio criterio y manera de pensar no nos llevarán a la conquista y gobierno de la nación.
  
! Cuantos libros hay!  Se señala lo milagroso de Pablo en su conversión, su predicación y su efectividad en la obra pero apelando sólo al individuo y su llamado.
Es más, muchos de los predicadores con más seguidores señalan como el origen de su ministerio "un sueño", "una visión", "una voz" pero muy pocos sujetos al cuerpo de Cristo y con impacto sobre sus ciudades.
A muy pocos los ha enviado su congregación o autoridad para abrir la obra en un lugar, eso penosamente representa la excepción.

En este escenario no puedo olvidar la instrucción apostólica a los jovenes la cual en muy pocos seminarios o congresos se ministra o enseña.

1Pe 5:5  Igualmente,  jóvenes,  estad *sujetos a los ancianos;  y todos,  sumisos unos a otros,  revestíos de humildad;  porque:
 Dios resiste a los soberbios,
 Y da gracia a los humildes.
1Pe 5:6  Humillaos,  pues,  bajo la poderosa mano de Dios,  para que él os exalte cuando fuere tiempo;
1Pe 5:7  echando toda vuestra ansiedad sobre él,  porque él tiene cuidado de vosotros.

*subordinados, de manera refleja a obedecer: - estar bajo la obediencia (obediencia), sometido, a someter, (ser, hacer) sujeto

Frente a esto, ¿Cómo quedan todas esas corrientes que apuntan al individualismo, desgobierno e igualdad de todos los santos?
¿Cómo quedan esas corrientes que niegan el gobierno en la Iglesia interpretando que eso fue para el pasado y hoy no hay apóstoles, profetas ni ningún otro don dado al cuerpo de Cristo para capacitar a los santos?
El mejor testimonio que pueden dar los que ministran a la presente generación es enseñarles a ser sujetos, a prepararse en la subordinación a otros mayores para cuando “sea el tiempo”.
La sujeción y vivencia del principio de autoridad debe ser parte del ADN de todo ministerio que impactará la tierra durante este siglo presente.
Si hay sueños, gloria a Dios
Si hay voz del Espíritu, gloria a Dios
Si hay manifestación sobrenatural, gloria a Dios.


Pero todas estas vivencias deben proceder en un contexto alineado con la palabra y visión de una congregación gobernada por ancianos con visión de Dios.
Si Pablo no se hubiera sujetado a la comisión dada en Antioquia hubiera entrado a todas las ciudades a predicar el evangelio, pero en una el Señor no lo dejo, es decir, Dios ministra a  sus siervos en cuanto al tiempo y forma y hay resultados, pero dentro de una comisión porque Dios ha establecido el avance de su obra de manera legal.
El mismo Pablo dice: “Rom 10:15  ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?  Como está escrito:  ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz,  de los que anuncian buenas nuevas!
Por muchos años se ha enseñado que es llegar y predicar, que es llegar y abrir una “obra” porque Dios lo dijo y las autoridades deben quedar de brazos cruzados frente al “ungido de Dios”
Muchas veces hemos olvidado la primera parte, hermosos serán los pies de los“enviados” que anuncian evangelio.
Es tiempo que autoridades alineadas con Dios en nuestra tierra estén sobre otros y enseñen a los jovenes a esperar para que una vez que ejerzan el ministerio se mantengan en el tiempo y no abandonen su asignación o como dicen por ahí de manera violenta: “Aborten el plan de Dios sobre su vida”.
SI JUAN MARCOS DEBE ESPERAR UNOS AÑOS PARA SER ÚTIL HAY QUE HACERLO ESPERAR.

Es un asunto de tiempo no de llamado.
Creo que restablecer el principio de autoridad en nuestra generación es clave para alinearnos con la palabra de Dios y no sólo con experiencias individuales de gente muy usada por Dios.

Si desde el comienzo de nuestra teología la autoridad se quebró “y con mucha razón” llegó la hora de recobrar aquello perdido, por un lado:  líderes con un corazón alineado por Dios y por otro lado, gente joven dispuesta a esperar y estar bajo sujeción y que eso no ofenda ni lastime a nadie porque en este tiempo, donde hay tanta farándula evangélica Dios quiere “enviar” por medio de su Iglesia y autoridades a gente obediente, paciente y atrevida que conquiste aquello que todavía no tomamos pero que es parte de la herencia de la Iglesia del Señor.Es tiempo que nuestras plataformas y lugares de ministración sean ocupadas por personas que mas que “un carisma o gracia particular” sean personas sujetas, que vivan e inspiren a otros a vivir el fruto y autoridad divina que viene como resultado de una vida que se alinea con otra por causa de la extensión de su Reino.

Así sea

Alberto Rojas

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